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Shabat Paso 01: Encendido de Velas

Shabat Paso 01: Encendido de Velas

 

Encendido de las velas en Shabat y Iom Tov:

 

El encendido de velas lo hace la mujer y se preparan las velas (mínimo 2) y se encienden el viernes antes de la 5:30PM (El horario varia dependiendo del calendario Judio) y se pronuncian las siguientes frases en voz alta para

 

BARUJA ATA A-DO-NAI, E-LO-HENU, MELEJ HAOLAM, ASHER KIDESHANU BEMITZVOTAV VETZIVANU LEHADLIK NER SHEL SHABAT (en yom tov: YOM TOV) (si coincide shabat y yom tov se dice: SHABAT VEYOM TOV)

Traducción:

Bendito Tu, Eterno, D´s nuestro, Rey del universo, Quien nos santifico con sus preceptos y nos ordeno encender las luminarias del Shabat (Yom Tov) (si es Yom Tov y Shabat: Shabat y Yom Tov)



¿Qué significa el SHABAT JUDIO?

¿Qué significa el SHABAT JUDIO?

 

Shabat Shalom
"más de lo que Israel cuida al Shabat, el Shabat cuida a Israel"

El Shabat puede parecer extraño... tantas prohibiciones y resticciones...
Sin embargo, no es una exageración decir que el judío ha sobrevivido persecuciones y humillaciones gracias al Shabat. No solo lo ayudo a sobrevivir, sino que lo mantuvo fuerte, espiritual y moralmente....
No es tan difícil como parece.
Cientos de miles de judíos alrededor del mundo respetan el Shabat, y el numero crece cada año. Y, para la mayoría de ellos, el observarlo es una de las cosas mas fáciles y agradables posibles.
Es hora de eliminar los prejuicios y empezar a profundizar en los concepto esenciales del Judaísmo. Te invitamos a descubrir el secreto que encierra el Shabat...

Shabat Shalom
"Bohi Kala, Shabat Malketa...
Que llegue la novia, la reina Shabat"

Orden para la noche de Shabat en el hogar:

· Encendido de velas

· Shalom Alejem

· Eshet Jail

· Kidush para la noche del Shabat

· Bendición de padres a hijos

· Bendición sobre el pan

· Cánticos

· Bircat Hamazon

· Kidush para el día de Shabat

 

Los veremos uno a uno por secciones para su fácil manejo

Fiestas Judías

Fiestas Judías

CICLO FESTIVO
El ciclo festivo judío lo podemos dividir en dos ciclos, uno anual y otro semanal. El anual está dedicado a la conmemoración de determinados hechos bíblicos e históricos que han acontecido al pueblo judío desde su formación. El ciclo festivo semanal está dedicado a la oración y al recogimiento en Dios.

CICLO FESTIVO SEMANAL
El Sábado (Sabat)
El sabat es el día festivo semanal por excelencia del pueblo judío como el domingo lo es para los cristianos. En este día el judío debe mantenerse alejado de todos sus quehaceres cotidianos, del trabajo, del esfuerzo físico, de las relaciones sexuales, etc.. y concentrarse únicamente en la oración y en el estudio de las escrituras.

El sábado es el día de descanso semanal para el judío ; comienza al ponerse el sol el viernes y dura hasta el día siguiente a la misma hora. En este día está prohibido todo tipo de actividad a excepción de las que tienen que ver con la oración, el estudio de la Torá y las ocupaciones de tipo piadoso. Están prohibidos todos los trabajos domésticos, a fin de que la fiesta sólo tenga a Dios y a la Torá como protagonistas. El ritual del sábado comienza con la asistencia de los varones a la sinagoga para la oración vespertina (arbit), mientras la mujer permanece en el hogar ultimando los detalles de la celebración. Después de preparar la mesa para la cena, la mujer enciende dos lámparas o velas, cubriéndose los ojos con las manos y recitando una bendición. Cuando los hombres vuelven de la sinagoga se llena una copa de vino y se dice la bendición de santificación (quidús). Tras algunos cánticos festivos la cena comienza con la bendición de "Hamisí" ("el que saca") sobre dos panes (halot). La comida del sábado tiene que prepararse en la vispera manteniéndola toda la noche al calor, pues ese día como no se puede realizar ningún tipo de trabajo físico tampoco se puede encender fuego.
El sábado acaba con la ceremonia de la separación (habdalá) en la que sobre una copa de vino se pronuncia una bendición en la que se ensalza a Dios, que distingue lo sagrado de la profano, la luz de las tinieblas, Israel de otros pueblos, el día del sabado de los otros días ordinarios de la semana. En esta ceremonia se dice también una bendición sobre una caja con hierbas aromáticas (besamim) cuyo aroma no se retira hasta la semana siguiente y se enciende una vela. Al final del sabat todos los asistentes se desean mutuamente buena semana.

CICLO FESTIVO ANUAL
Dentro del ciclo festivo anual podemos distinguir entre : 1) las fiestas solemnes en los llamados "días temerosos" (Yamim noraim), que comprenden desde año nuevo (Ros hasaná) al día de la Expiación o del Gran Perdón (Yom Kipur). ;
2)Las fiestas mayores o "días buenos" (yamim tobim) que son aquellas que en tiempos del Templo había la obligación de peregrinar a Jerusalém.
Son :
· La Pascua o Pesah
· Las Semanas,o Sabu’ot o Pentecostés.
· Las Cabañuelas o Sukot.
3) Las fiestas menores que recuerdan algún hecho histórico del pueblo judío :
· La Consagración o Hanuká
· Las Suertes o Purim
· El 15 de sebet o Tu-bisbat
4) Se conmemoran aquellas fiestas en las que hay obligación de ayunar : el 9 Ab, Tisa beab, día de la destrucción del Templo.

Día de la Expiación o del Gran Perdón (Yom Kipur)
Es la festividad más solemne del calendario judío, y se celebra al final de los diez Días Austeros o Temerosos (Yamim Noraim). Se celebra entre septiembre y octubre.

Entre el Año Nuevo (Ros hasaná) y Yom Kipur pasan diez días, (Aseret Yemé Tesubá) de arrepentimiento y penitencia en los que era costumbre visitar las tumbas de los antepasados.

El Yom Kipur comienza la víspera por la tarde y es un día de riguroso ayuno en el que no está permitido comer, beber, bañarse, perfumarse, llevar calzado de cuero, mantener relaciones sexuales, ni por supuesto hacer ninguno de los trabajos prohibidos en sábado. A los niños se le va acostumbrando poco a poco al ayuno, hasta que a la edad de trece años deben seguirlo como sus padres.

Es una fiesta solemne pero no triste y toda la liturgia está orientada a lograr el perdón de los pecados cometidos durante el año. Hay curiosas costumbres ajenas a la fiesta, como es la Expiación (kapará) consistente en sacrificar en las vísperas un gallo por cada varón y una gallina por cada hembra como rescate simbólico de los pecados ; antes de degollar el ave el sacrificador (sohet) la sostiene describiendo un círculo sobre la cabeza de la persona de cuyos pecados se hace el rescate.

La celebración del Yom Kipur se inicia en la sinagoga con la plegaria "Kol nidré" ("Todos los Votos"), cuya composición se atribuye a los judíos españoles de tiempos del rey visigodo Recaredo. Por esta plegaria se anulan todos los votos. En otra de ellas se describe un tribunal divino en el que se sopesan las acciones de cada persona. Entre los sefardíes se recitaban composiciones de Salomón ibn Gabirol, de Judá Haleví y de otros poetas hispanojudíos.

Los varones deben vestir de blanco en recuerdo del pasaje de Isaías 1, 18 : "Aun si vuestros pecados fuesen rojos como la púrpura se emblanquecerán como la nieve". También son blancos los adornos textiles de la sinagoga en la que se encienden todas las luces. Los judíos, incluso los no ortodoxos, pasan el día entero o su mayor parte en la sinagoga y no calzan zapatos de cuero sino otro calzado penitencial.

Antes de acabar el servicio se hace sonar el cuerno de morueco, o Sofar, para anunciar el final del ayuno e indicar que Dios ha escuchado las oraciones y ha concedido el perdón de los pecados.

Fiesta de las Cabañuelas (Sukot)
La Fiesta de las Cabañuelas o de Sukot se celebra durante ocho días, del 15 al 22 de tisri (entre septiembre y octubre). En ella se conmemora el tiempo en que el pueblo de Israel, tras su salida de Egipto, anduvo errante por el desierto habitando en sencillas tiendas, o cabañas. Esta celebración se fundió con otra de carácter agrícola, la fiesta de la vendimia y de la cosecha. En recuerdo de ambos hechos, cada familia debe construir una cabañuela, suká, el la cual se debe de comer durante el período que dura esta fiesta.

La suká debe ser una pequeña construcción temporal que tenga al menos tres paredes y cuyo techo debe estar cubierto con ramas y hojas que protejan de la luz del sol pero que permitan ver las estrellas. Hay que amueblarla como la propia casa y adornarla con productos relacionados con el campo : flores, frutos, guirnaldas, etc... Además de tapices, cuadros, cadenetas, farolillos y cuantos elementos se consideren necesarios.

Algunas sukot son verdaderas obras de arte. En la sinagoga se utilizan una serie de productos agrícolas de carácter simbólico. En la mano izquierda se coge un cítrico, etrog, y en la derecha un ramo formado por una rama de palmera o palma, lulab, tres ramitas de mirto (hadas), y dos ramas de sauce, arabá. El ramo se agita tres veces en dirección a oriente, sur, occidente y norte, y luego hacia arriba y hacia abajo. Los cítricos, etroguim, se conservan en artísticos estuches de plata u otro material noble y se caracterizaban por su hermosa ornamentación.

Según la tradición siete huéspedes notables, uspizim, visitan la suká durante la fiesta : Abraham, Isaac, Jacob, José, Moisés, Aarón, y David, cuyos nombres se recogen en un grabado o placa que adorna las paredes de la suká ; el huésped de cada día es invitado en una oración antes de la comida. Es costumbre de leer en la fiesta el Eclesiastes (Cohelet) que contrasta con el ambiente festivo que se respira.

Una ceremonia importante de esta fiesta es la de la petición de las lluvias para el invierno que entra. Al final de Sukot se celebra la fiesta de la "Alegría de la Ley", Simhat Torá, en la que se exalta la Ley revelada por Dios a su pueblo. Se celebra con grandes manifestaciones de alegría paseando en procesión siete veces los rollos de la ley en torno al estrado de lectura, tebá, cantando y bailando. Los personajes centrales de esta fiesta son el "novio de la Ley", hatan Torá, y el "novio del Génesis", hatán Beresit, a quienes corresponde leer la última y la primera parte del texto sagrado en un ritual que recuerda a una ceremonia nupcial.

Fiesta de las Luces (Hanuká)
Esta fiesta tiene lugar a finales del mes de Kislev (diciembre) y dura ocho días. En ella se conmemeora la purificación del Templo de Jerusalén en el año 165 a. C. después del levantamiento de los hermanos Macabeos ante el griego Antinoco Epifanes, quien había prohibido el culto a Dios en el Templo, implantando el culto a Zeus o Júpiter, e intentando que los judíos asimilasen las costumbres y la cultura helenísticas.

El uso de la luz en esta fiesta es en recuerdo de una piadosa leyenda recogida en
las tradiciones judías, que tuvo lugar cuando al volver a encender la lámpara del Sancta Sanctorum, se advirtió que no quedaba aceite consagrado más que para un día y apesar de ello la luz permaneció encendida durante los ocho días que duró la rebelión, hasta que ésta triunfó. En conmemoración del suceso, la fiesta dura ocho días, encendiéndose cada noche una luz adicional en una lámpara, hanukiyá, que contiene ocho receptáculos para mecha y aceite más uno auxiliar, hasta que en la octava noche aparecen todas las luces de la lámpara encendidas. Esta lámpara debe colocarse en un sitio visible desde el exterior, como en las ventanas, para que se sepa que aquel hogar es un a casa judía.

Los niños son los protagonistas principales de esta fiesta : se les obsequia con monedas u otros regalos y juegan con una perínola, sevivon, de cuatro costados, en los que figuraban las letras hebreas de la frase que significa : "un gran milagro ha ocurrido allí".

Fiesta de las Suertes (Purim)
La fiesta de las Suertes, Purim, se celebra el 14 de adar (febrero-marzo) y se conmemora la salvación milagrosa de los judíos en Persia gracias a la intercesión de la reina Ester y de su tío . El cortesano Hamán, que contaba con el favor del rey persa (Jerjes o Antajerjes) acusó a los judíos de no cumplir las leyes del reino porque sus leyes son diferentes a las de los demás pueblos, y hecho a suertes el día en que debían de perecer. Enterado Mardoqueo avisa a la reina, quien se presenta ante el rey y consigue la salvación de su pueblo, siendo ahorcados Hamán y sus diez hijos. La historia la cuenta con detalle el rollo bíblico, meguilá, que se lee en hebreo en la sinagoga en los servicios vespertino y matutino, mientras los asistentes siguen la lectura en pequeños rollos (meguilot) de su propiedad y los niños alborotan con silbidos y sonidos de carracas cada vez que lee el nombre del malvado Hamán.

La decoración de los rollos puede ser muy rica y variada, ya que admite motivos profanos, lo que ha estimulado la imaginación de artífices e iluminadores. Temas como la historia de Ester y la visión diferente de la misma según los países y las épocas, escenas galantes, flores, frutos, etc constituyen algunos de los motivos utilizados para decorar estos meguilot ; también se incluyen motivos burlescos que tienen como protagonista la figura de Hamán.

En esta fiesta está permitido beber hasta llegar a confundir los nombres de Mardoqueo y de Hamán y se comen dulces y golosinas ; se dan limosnas a los pobres y aguinaldos en metálico, platos y dulces y regalos de ropa y joyas a parientes y amigos, en especial a los niños. Son corrientes las representaciones teatrales, los juegos de azar y los disfraces, en los que está el origen del teatro moderno. Es en definitiva el carnaval judío :

Los niños se disfrazan y también los mayores, y la fiesta se celebra con todo jolgorio, en el que participan los rabinos y estudiantes de academias rabínicas.

La fiesta de Pascua (Pésah)
La fiesta de Pascua (una de las tres de peregrinación al Templo de Jerusalén en
tiempos biblicos), se celebra durante ocho días del 15 al 23 de nisán, en el mes de abril. Su origen se pierde en el tiempo, ya que era una fiesta de pastores a la que se unió otra de carácter agrícola, la de los ácimos, en la que está prohibido el consumo y posesión de pan y de cualquier producto con levadura. Luego pasó a ser la fiesta de la libertad, en conmemoración de la liberación de los judíos del yugo de Egipto, según se narra en el libro del Éxodo. La salida de Egipto se rememora todos los años en el "orden", séder, de las dos primeras noches de Pascua durante la cual se cena en familia y se lee la Hagadá, relato en hebreo del éxodo según textos rabínicos.

En las fechas previas a la Pascua, hay que hacer en las casas y propiedades judías una meticulosa limpieza para eliminar de utensilios y vestidos cualquier resto de alimento que contenga levadura, ya que según cuenta la Biblia los judíos salieron de Egipto tan deprisa que no tuvieron tiempo para que la masa leudara. Un preciso ritual indica la manera de proceder con estos alimentos y con los recipientes que los han contenido, siendo costumbre tener una vajilla especial para usarla sólo en Pascua. El séder tiene como objetivo primordial revivir y hacer comprender a los niños el hecho milagroso de que fueron protagonistas los antepasados de los judíos. Por eso el momento culminante es cuando casi al comienzo de la celebración el más pequeño de la casa (o en su defecto la mujer) hace la pregunta : "¿Por qué esta noche es diferente de todas las otras noches ?".

Para la cena se prepara un plato en el que se ponen varios alimentos que deben consumirse en el séder y que simbolizan las penalidades y sufrimientos de los judíos en Egipto así como la intervención milagrosa de Dios en favor de su pueblo :
a saber :
· Tres panes ácimos, masot, puestos uno encima de otro, que son el símbolo de los tres sectores del pueblo judío : sacerdotes, levitas y resto del pueblo.
· Verduras amargas, maror, como lechuga, endivia, rábanos picantes, berros, etc.., que son el símbolo de las amarguras de la esclavitud.
· Una pasta, haroset, hecha con frutos secos, canela, miel, manzana y vino : recuerda el mortero con que hicieron las construcciones para el faraón de Egipto.
· Una paletilla, zeroa, de cordero, que representa el brazo tendido de Dios que liberó a los hijos de Israel de la esclavitud.
· Apio, Karpas, las primeras hierba amarga que se moja en un recipiente con vinagre o agua salada.
· Un huevo duro, besá, cocido, comida propia de luto que simboliza la fugacidad de lo terreno y alude al dolor por la destrucción del Templo de Jerusalén.
· Un recipiente con agua salada o vinagre para mojar el karpás, que recuerdan las aguas del mar Rojo que hubieron de atravesar los israelitas en su huida.
Durante la celebración cada uno de los comensales debe tener una hagadá, libro que contiene el relato del éxodo con elementos narrativos y folklóricos y que se lee durante la cena ; es en realidad un manual para el séder que contiene el texto hebreo y frecuentemente se traduce a otras lenguas.
Durante la cena se bendicen y se consumen cuatro copas de vino, cuyo significado explica la Biblia y el Talmud. Una de ellas se refiere a la promesa de redención divina a Israel expresada en cuatro verbos en primera persona (Ex. 6 : 6-7) "...os sacaré....os liberaré....os redimiré...os tomaré".

Tags: conciencia, sabat, judaismo, religion, pascua, judios

CONVERSION AL JUDAISMO - Cap 8 ( Ultima Parte )

Capitulo 8: Conversión y ciudadanía

Como ya lo adelantamos, la conversión judía es comparable a la obtención -en nuestros días- de una ciudadanía, más que a un cambio de hábitos.

Supongamos el siguiente ejemplo: Yo soy argentino y quiero ser uruguayo. Qué pasa si les digo -y supongamos que sea verdad- que yo me siento muy uruguayo: tomo mate con bombilla torcida, soy de Peñarol y los domingos paseo por la Rambla. ¿Me considerarían ya como uruguayo? Lo estoy preguntando con la mayor seriedad...¿Basta con que yo me identifique con la cultura del país y me sienta ciudadano para serlo? O ¿ hace falta algo más? Respuesta: Hace falta algo más: carné de salud, certificado de buena conducta del pais anterior, certificado de trabajo o solvencia economica, y un montón de trámites más. En el mejor de los casos, una vez que hago todos los deberes, primero me darían la residencia, y recien más tarde la ciudadanía legal. Ahora imagínemos que yo hago todos los trámites y el día de mi aceptación como ciudadano legal, me presento ante el juez y le digo: "Señor Juez yo ya pasé por todo lo necesario, estudié la historia de Uruguay, sé de memoria el himno nacional e incluso me aprendí los 332 artículos de la Constitución. Pero ahí tengo un pequeño problemita... con los artículos 44 y 45 (es un ejemplo teórico...). Le soy sincero, no voy a cumplirlos...¿me acepta igual Sr Juez, rebajándome 2 artículos de la Constitución?" ¿Ustedes creen que un juez honesto me aceptaría? Pienso que NO. Y qué pasa si le digo: "Señor Juez, conozco muchos uruguayos que no cumplen el 44 y el 45 . Incluso sé de algunos que no cumplen ni el 46 ni el 47 ni el 126 ni el 127, y siguen siendo uruguayos. ¿No le parece injusto?

¿Por qué a ellos sí y a mi no? Respuesta: Cuando uno nace en el país es ciudadano natural. Y esa condición NO se pierde jamás. Haga lo que haga. Podrá ser un muy mal ciudadano, el peor, y quizás vaya preso, pero NUNCA perderá su condición de uruguayo. Exactamente lo mismo ocurre con la "ciudadanía judía". Si uno nació judío nunca pierde esa condición. Jamás. Aunque uno pueda ser el peor de los judíos... pero quien no nació judío, puede obtener la ciudadanía, únicamente si acepta los 613 artículos de nuestra constitución: la Torá.

Parte del problema conceptual es que hoy desde nuestra aculturación, desde la asimilación, muchos judíos ven la vida judía plena como algo un poco lejano o reservado a círculos religiosos... pero queridos amigos un judío que vive como un judío debería ser lo normal y natural. Es cierto que nadie nos podrá decir que por no cumplir tal o cual Mitsvá dejamos de ser judíos, eso no es así. Pero cuando alguien se viene a convertir, ahí, sale a la luz lo que nosotros deberíamos ser como judíos, y no somos. Esto es lo que genera la confusión para nosotros -judíos aculturados- respecto a las pautas, aparentemente tan exigentes para realizar o aceptar la conversión. El problema no es del converso, el problema es el marco: nuestra desjudaización.

Y otra gran confusión: al final los malos de la pelicula terminamos siendo los que defendemos y aplicamos la ley. ¿Qué otra "motivación" tiene un Rabino cuando no acepta una conversión más que su honestidad y su convicción por defender nuestra eterna y sagrada Constitución?

Un elemento más a tener en cuenta: hoy en día la validación de una conversión no se relaciona únicamente con ser considerado judío a efectos de casarse. A partir de la creación del Estado de Israel y su ley del retorno que garantiza a todo judío la obtención automática de la ciudadanía israelí -un país del primer mundo- la legitimidad de las conversiones se transformó en un tema con muchísimas implicancias, ya no sólo humanas y religiosas sino también legales, políticas y hasta económicas. Certificar la judeidad hoy es acreditar la ciudadanía israelí. Miren si no hay que tener sumo cuidado y responsabilidad a la hora de validar o no una conversión... Se imaginan si cualquier habitante del planeta pudiera ser ser considerado americano por mera declaración de voluntad o si el gobierno americano o sus representantes tuvieran que aceptar trámites de ciudadanía que fueron hechos ilegalmente sólo porque el damnificado actuó de buena fe....
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Tags: judaismo, tora, conversion

CONVERSION AL JUDAISMO - Cap 7

Capitulo 7: Práctica judía.

Tercera condición. La aceptación de las Mitzvot, como regidoras de la vida judía, es el prerrequisito y la finalidad de la conversión. El compromiso a la práctica judía por parte del converso es sin duda el punto más relevante y crítico de todos. Quien se convierte expresa formalmente su deseo de vivir de acuerdo a las leyes judías que aprendió. Y se supone que principalmente para eso se convierte al judaísmo.

El cumplimiento de las Mitsvot no debe ser visto como un Ticket de entrada al judaísmo, que uno rompe una vez que ingresó.

Antes de examinar las fuentes, les voy a leer una Teudat Guiur, o sea, un certificado de conversión. En este documento -que se supone lee, comprende y acepta la persona que se va a convertir frente a un Tribunal Rabínico de admisión- consta que el converso se compromete a una observancia plena de las Mitsvot, de todos los preceptos de la Torá.

¿Por qué se lee frente a un tribunal? Bueno, esto nos empieza a confirmar el concepto que la conversión no es un asunto "religioso" personal, un cambio espiritual cosmético o una declaración de fe: es todo un tema formal y legal.

Volviendo al certificado de conversión, en el mismo consta la voluntad "desinteresada" de quien se convierte a adoptar la condición de judío y también su compromiso a vivir como tal, a través de la aceptación de todas las Mitsvot o preceptos de la Torá. Desde lo formal y desde lo que se firma, desde lo lógico y desde lo histórico, desde todos los puntos de vista, la conversión es la voluntad de adoptar la Torá como nueva forma de vida.

Respecto a este punto dice Maimónides, en el capítulo 14 de Hiljot Isurei Bia: "Un converso, aunque haya recibido toda la Torá, menos un precepto (una Mitsvá), no se lo puede aceptar para la conversión"

Ya se que Ustedes me van a decir que hay judíos- y muchos- que tampoco observan las Mitsvot y por qué exigirle al converso para considerarlo judío lo que no le exigimos al judío para considerarlo como tal. La clave para entender este punto consiste en comprender que la condición judía, una vez adquirida nunca se pierde.

Para que entendamos estos puntos tan sensibles de una manera más clara vamos a tratar de explicarlo con un ejemplo.

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CONVERSION AL JUDAISMO - Cap 6

La presente es la desgrabación de la conferencia "Conversión al Judaísmo" dictada por el Rab. Iosef Bittón, gran Rabino de la Comunidad Israelita del Uruguay, el día 13 de Mayo de 1999 en la sede del centro Maimónides, de la Comunidad Sefaradí del Uruguay.

El texto se mantiene prácticamente en su versión original salvo párrafos subrayados por su importancia y la división en capítulos, para facilitar su lectura.
Hecho por mi querido amigo Por Rab Iosef Bittón ( Rabinato de la Comunidad Israelita del Uruguay)
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Capítulo 6: Conocimiento

Si voy a convertirme al modo de vida de un pueblo y voy a ser ciudadano de ese pueblo, tengo que conocer su cultura, sus leyes, su forma de vida. Tengo que aprender. En Israel, por ejemplo cuando alguien se quiere convertir pasa por un Ulpán Guiur. Ulpán, es una escuela, y así como hay Ulpán para aprender hebreo, hay otro tipo de Ulpán para aprender a vivir como judío.

Quien se quiere convertir en Israel, como se debe, lo primero que tiene que hacer es estudiar, y el Ulpán es un curso intensivo de seis meses, o un año. Yo he visto los programas y les aseguro que son muy intensivos...

¿Qué se enseña en este curso? El ciclo de vida judío, el Brit Milá, el casamiento, el duelo; las Mitsvot del hombre hacia el hombre, como la Tsedaka, la honestidad, la justicia y las Mitsvot del hombre hacia Dios (que son las que representan la singularidad judía) Casher, Shabat, Tefilá etc. Estos temas se enseñan sin complejos ni prejuicios: el Shabat, no se enseña solamente desde el encendido de las velas, sino en toda su plenitud y alcance.

Al punto tal que después surge esa paradoja que todo el mundo dice, “Aaa!!, pero la chica/el muchacho convertida/o sabe y cumple más que su pareja judía". Es verdad.

¿Por qué?

Quizás porque algunos padres ponen el grito en el cielo si se le enseña a su hijo el Shabat o el Cashrut tal como es, no sea cosa que los chicos "se hagan religiosos". Pero una persona que se va a convertir no tiene estos complejos y traumas lo cual le concede la libertad de aprender el judaísmo en el Ulpán Guiur desde toda su autenticidad.

A lo mejor esta observación nos ayuda a comprender la situación paradójica que estamos viviendo en la educación judía ¿no? Y quizás lleguemos a la irónica conclusión de que primero habría que hacer un Ulpán Guiur, en primer lugar, para nosotros los judíos. Un centro de estudios donde estudiemos el judaísmo tal como se presenta a sí mismo, sin complejos ni fantasmas.

Volviendo a nuestro tema :¿Para que se les enseña todo ésto? ¿Para que se le enseña, por ejemplo, el Shabat?. Para llevarlo a la práctica, ya que la intención final es que quien se convierte lleve a la práctica lo que aprende de judaísmo.
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CONVERSION AL JUDAISMO - Cap 5

CONVERSION AL JUDAISMO - Cap 5

La presente es la desgrabación de la conferencia "Conversión al Judaísmo" dictada por el Rab. Iosef Bittón, gran Rabino de la Comunidad Israelita del Uruguay, el día 13 de Mayo de 1999 en la sede del centro Maimónides, de la Comunidad Sefaradí del Uruguay.

El texto se mantiene prácticamente en su versión original salvo párrafos subrayados por su importancia y la división en capítulos, para facilitar su lectura.
Hecho por mi querido amigo Por Rab Iosef Bittón ( Rabinato de la Comunidad Israelita del Uruguay)
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Capítulo 5: Incondicionalidad

No vamos a hablar de todas las pautas técnicas que tiene que realizar el Guer como el Brit Milá (circuncisión) la Mikvé(inmersión ritual) o la presentación ante un Beit Din que es un tribunal rabínico de admisión. Eso creo que es más conocido y si no lo dejamos para otro día.

Conceptualmente, las condiciones más importantes son las tres que voy a mencionar ahora. Estos son los temas más discutidos y críticos. Mi intención es razonarlos con Ustedes y verificar si estas tres condiciones tienen o no un gran sentido común.

Como ya explicamos, la conversión al judaísmo no consiste únicamente en hacer la voluntad de Dios, para eso es suficiente ser Guer Toshab. La conversión consiste en ser admitido por el pueblo judío, de acuerdo a las normas de admisión que nuestro pueblo estableció hace tantos años.

La primera condición que tiene que existir es que la conversión debe ser "incondicional" ¿Qué significa incondicional? Que uno se convierte "exclusivamente" para abrazar una forma de vida y un sistema de valores, distinto al que tenía antes.

Para comprender acabadamente este concepto valdría la pena recordar ¿qué es una conversión en general? En realidad el converso a cualquier religión, al darse cuenta o al asumir lo inadecuado de su vida previa, se dirige hacia un nuevo sistema de vida y creencias. Niega un sistema y afirma otro sistema, con nuevos actos y formas de vida.

En este momento no importa si estamos hablando de judaísmo u otra religión. La conversión en sí, universalmente entendida, es revertir un camino. La conversión no es la admisión a un club, o el pasarse de un equipo de futbol a otro. Y tampoco es una cuestión de cambiar superficialmente de fe.

En el caso del judaísmo, además, la conversión se entiende mucho mejor cuando la comparamos con la obtención de una ciudadanía. Así como en ningún país del mundo se obtiene la ciudadanía por el mero hecho de declarar mi voluntad de ser ciudadano la admisión al pueblo judío tampoco es una mera declaración. Por supuesto que ustedes se estarán dando cuenta que si decimos que la primera condición es la incondicionalidad, ya caen aquí todas aquellas conversiones que fueron hechas por otra razón que no sea exclusivamente por abrazar al judaísmo. La más común: el casamiento.

Hay otros móviles expresados en la Halajá que impiden la realización de una conversión: Por ejemplo, por razones económicas: en Israel hay decenas de miles de trabajadores extranjeros de Filipinas, Rumania y hasta unos cuantos de Sudamérica que hoy en día estarían dispuestos a que los consideren judíos e incluso pasar por la circuncisión para obtener la ciudadanía israelí y trabajar legalmente en un país del primer mundo. En este caso, tampoco vale la conversión al judaísmo para trabajar en Israel (quizás la solución práctica sería volver al concepto de Guer Toshab, que tenía derecho a vivir y trabajar en Israel, pero eso es otra historia).

Volvemos entonces al concepto más equivocado y al error más trágico que sostiene en este tema el judío medio: la relación entre la conversión y el casamiento. Maimónides, basado en el Talmud explica que la primera indagación "excluyente" que tiene que realizar el Tribunal Rabínico de admisión acerca del futuro converso es si su voluntad de conversión es incondicional. En su libro Mishné Torá, Hiljot Isurei Bia, 13, Halajá 14: "Bodkim...Im Natan Einav bebat Israel o Im Natna Einea beBajur Israel..." el tribunal rabínico indaga la posibilidad de que quien se viene a convertir "haya puesto sus ojos en una mujer judía" y se convierta para casarse con ella. La Halajá establece que si el Tribunal Rabínico de admisión verifica este móvil, la conversión NO puede tener lugar. La conversión no puede aceptarse como una forma de legitimizar un casamiento mixto. Me voy a explicar: imaginemos el caso de un muchacho judío que no le interesa tanto la continuidad judía, quizás porque suele llevar una vida judía muy superficial y para nada significativa. Por lo tanto no ve muy mal salir con una chica que no es de "la colectividad". No ve ninguna diferencia práctica entre una y otra condición. La chica con él bárbaro. Pero siente que la futura suegra la mira mal, que no la acepta hasta el final. No entiende bien por qué pero se da cuenta que la considera "diferente". El muchacho, obviamente también siente la presión de sus padres. Si bien no tienen argumentos muy sólidos, percibe que ellos esperaban otra cosa de él. La madre siempre soñó con acompañar a su hijo hasta la Jupá...

Solución: Él habla con ella y la convence de hacer la conversión para ser aceptada por la suegra. "No es difícil", le explica "tienes que hacer un curso, un trámite y nada más". Y si es sólo eso para evitar un conflicto familiar, ¿Por qué no?

Los padres de él aceptan: si no se puede casar con una chica Idishe, ¡Que al menos se case por Jupá! Los padres de ella, es otro tema. Creo que no les debe ser nada fácil protagonizar el casamiento de su hija de acuerdo al rito de otra religión. Imagínense si fuera al revés. Padres judíos teniendo que entrar con su hija a una iglesia, pararse junto al altar y escuchar al cura invocando para su hija la bendición en latín. Sentir que una hija abandonó la fe de sus mayores. Creo -intuyo- que debe ser muy incomodo y triste para los padres de ella...

Es entonces cuando una "conversión" de este tipo viene a ayudarnos, legitimando o por lo menos dándole la apariencia de un matrimonio judío. Esta conversión es inaceptable en primer lugar porque no respeta esta pauta elemental que la ley judía establece: no puede realizarse una conversión con fines de casamiento. Como decíamos, estos móviles impiden la realización de la conversión en la la ley judía ya que no hay una razón genuina y sincera de abrazar nuestra tradición. La conversión, para ser válida, tiene que ser absolutamente sincera o incondicional. Este es el primer requisito.

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